Robots humanoides: ya no son solo ciencia ficción
Las proporciones de jubilados frente a trabajadores están aumentando en todo el mundo desarrollado. Uno de los mayores desafíos que enfrentan los planificadores de salud pública en las próximas décadas es cómo cuidar a esos ejércitos cada vez más numerosos de ancianos sin quebrar el banco. Aquí es donde entran los robots. La primera prioridad de estos robots será determinar las necesidades de sus cargos humanos; ¿qué deben hacer para mantenerlos saludables y hacer que sus días sean más brillantes? Para estas tareas vitales, necesitarán estar equipados con sensores que les ayuden a determinar sus cursos de acción.
Los sensores conectan a los robots con el mundo
OMRON Corporation ha desarrollado el sistema de tecnología de detección de visión OKAO, con el cual se pueden evaluar los gestos de una persona, así como la dirección de su mirada. Un paquete de hardware y software, también puede determinar el estado mental de un individuo, ya sea si está enojado, feliz o triste.
También se prevé que los detectores de toque capacitivos puedan mejorarse para detectar cambios en la piel que permitirán a un robot inferir el estado emocional y fisiológico a través del tacto. Otros sensores en desarrollo medirán no solo la presión del agarre de una persona mayor, sino también cómo cambia con el tiempo. La información sobre los cambios de presión arterial y ritmo cardíaco de dispositivos portátiles también ayudará al robot a evaluar a su encargado humano.
Aldebaran, la empresa que construyó a Romeo, ha colaborado con Softbank para construir otro robot lector de emociones llamado Pepper. Al igual que Romeo, Pepper se basa en gran medida en cámaras y sensores de profundidad para leer el lenguaje corporal y las expresiones faciales. Ambas manos de Pepper contienen un sensor de toque, y el torso tiene tres de ellos. Se espera que las señales visuales, de distancia y de toque permitan que el AI dentro de la unidad desarrolle poderosos conocimientos sobre el estado emocional de un humano.
Próximos pasos
A corto plazo, el humano que interactúe con el robot podría ser el más adecuado para llevar el sensor. Los investigadores han desarrollado sensores muy delgados basados en nanotubos de carbono que son exquisitamente sensibles incluso al más leve movimiento de la piel. El software puede entonces decodificar la totalidad del movimiento facial para determinar si se está expresando felicidad, tristeza o incluso dolor, y el robot, a través de su AI, puede determinar una respuesta apropiada. Utilizando estos métodos, el robot puede obtener una comprensión mucho mejor del estado emocional de su carga de lo que sería posible basándose en las señales derivadas de la cámara. Los sensores que pueden detectar olores son ahora un campo de investigación en curso. Dado que la primera tarea que los roboticistas imaginan para sus invenciones es el cuidado de los ancianos y enfermos, esto puede ser una herramienta importante para decidir cuándo es el momento de la intervención por parte de especialistas médicos humanos. Así que, aunque los robots no reemplazarán a los cuidadores humanos, mucho menos a las enfermeras profesionales pronto, se han establecido las bases. Y basándose en las tendencias demográficas actuales, no hay mucho tiempo que perder.
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